Es domingo, los rayos del Sol entran por mi ventanan y me despiertan, decido levantarme tres horas antes de lo que acostumbro y desayuno. Me hago un par de bocatas, cojo mi cámara y me marcho hacia el Mar de Cristal en el Mar Menor.
Allí el día está maravilloso como podéis comprobar en las fotos. Di un largo paseo por la playa y almorzé sentado frente al mar. Me sentía muy bien, extrañamente feliz.
Incluso cuando regresaba en el coche en mi cara se dibujaban sonrisas espontáneas.
